La Imagen

Iconográficamente se caracteriza por su posición frontal, de manera que el atributo que porta en sus manos quede en primer plano. Vestida a la manera hebrea, también asume en su indumentaria los diversos localismos donde se represente; y a diferencia de las santas mujeres, ésta es de mayor edad y normalmente cubre su cabeza con un velo transparente
La imagen ciezana es una obra enlienzada y se nos presenta con el pie derecho adelantado, y el izquierdo lo tiene flexionado en actitud de avanzar levemente, posición que determina los pliegues de su túnica. La torsión suave de su cabeza, los brazos adelantados para sostener el pañueloo y el desplazamiento de los fruncidos de su vestido, provoca un dinamismo tímido de la figura. El cabello lo lleva recogido en un simple moño y su expresión es dulce, cargada de ternura, por lo que su dolor es íntimo y esto lo podemos comprobar en su tez blanquecina, en el arqueamiento de sus cejas que muestran unos ojos lacrimosos y en la boca entreabierta.
La Santa va cubierta con indumentaria barroca con vestido, manto y corpiño, estos dos últimos adornados con ornamentos vegetales y detalles dorados en el escote.
A pesar de ser una obra inspirada en la de Francisco Salzillo, ésta es de factura neoclásica, ya que no tiene la movilidad y el aspecto compacto de la murciana.
Actualmente y tras la Semana Santa de 2012, recibe culto en la nueva Parroquia de Santa Clara.
El trono

(Fuente: Ana Mª Ruiz Lucas, de su artículo “Evolución de las andas, II Parte”, publicado en la Revista Anástasis ,nº 3, año 2004)